Una mañana extraña

 

Hoy siento el silencio, tu silencio. Te siento tan lejos que me duele en el alma. No me gusta esta distancia, no la quiero, pero lo que más me tortura es sentir que no puedo hacer nada para cambiarlo. Recuerdo con nostalgia aquellos momentos de cercanía; cómo desearía ser yo, una vez más, quien te deshaga la trenza con cuidado.

Sé que no soi ni fui perfecta. mi niña. E cometido errores y la vida no ha sido sencilla, pero si de algo estoy segura es de que te quise con el corazón y te sigo queriendo con la misma intensidad. Por favor, no me dejes así, suspendida en este vacío.

Llevo cuatro meses sin escuchar tu voz, cuatro meses en los que el tiempo parece haberse detenido. Lo único que me pide el cuerpo es llorar, dormir y despertar para darme cuenta de que todo esto no ha sido más que una horrible pesadilla. Todo me parece tan profundamente injusto...

Intento entenderlo. Te juro que lo intento sin parar, le doy vueltas a la cabeza día y noche buscando una explicación, un sentido. Pero hoy sencillamente ya no tengo fuerzas. Hoy me pesa el alma y hasta respirar me cuesta.