Estoy viva
No es el final, sino el umbral de un nuevo comienzo... un horizonte radiante donde aguardan historias aún no escritas, despertares luminosos y cosas verdaderamente extraordinarias. Porque el amor que albergamos es una llama incombustible que jamás muere, y el dolor no es más que una sombra pasajera, jamás eterna.
Seamos ferozmente honestos con nosotros mismos y que el resto se disuelva en el olvido: nadie mejor que nosotros custodia la santidad de nuestra verdad, nadie conoce las huellas de nuestro camino ni camina libre de culpa como para juzgarnos.
Dime, ¿eres feliz? Porque yo siento esa misma felicidad latiendo en mi pecho. Aquí permanezco, invencible, por siempre y para siempre, abrazando el poder de nuestra propia luz y en constante búsqueda de nuevos e infinitos comienzos.
Os amo con todo el alma, mis pollitos.