Camina

Esta es la historia de una mujer que camina a su propio ritmo, avanzando sin detenerse jamás porque comprende que dentro de sí misma lleva su propia cura.

Ha tenido que atravesar los terrenos más oscuros de la existencia: conoció la ira como refugio y se enfrentó una y otra vez al muro frío de la negación social, a esa mirada ajena que prefiere juzgar antes que comprender. Vivió en carne propia el desamparo de una sociedad que no ayuda a quien sufre, sintiéndose triste, incomprendida y desahuciada por un entorno que jamás le aportó nada real cuando tocó fondo.

En su camino ha soportado dolores que quiebran el alma. Sufrió la violencia física y el impacto traumático de una paliza que intentó arrebatarle la dignidad, dejando marcas en su cuerpo y en su memoria. Vivió también la herida profunda y silenciada de un aborto, una pérdida desgarradora que transformó su dolor en un luto solitario. Durante mucho tiempo llevó la culpa sobre sus espaldas; una culpa pesada que se reflejaba en su mirada, en sus decisiones y hasta en la forma en que movía sus pasos.

Sin embargo, en medio del desolador límite surrealista donde parecía que todo estaba perdido, emergió su resiliencia. Descubrió que la única forma de desahogarse, salvarse y liberarse de la carga era plasmar en el papel cada sensación, transformando sus entrañas en palabras. Nada de lo que expresa es inventado; cada frase sale de la verdad más pura de sus vivencias, tan cierta como el hecho de que hoy sigue de pie y viva.

En su cotidianidad es un ser de contrastes: habla sin parar cuando encuentra un espacio cómodo y seguro, pero guarda un silencio firme cuando siente que las palabras no tienen sentido ante la frialdad ajena. Puede parecer distante o fría ante el mundo, pero mantiene una sensibilidad profunda capaz de estremecerse sinceramente ante un abrazo sincero y unas manos cálidas. Su intención siempre fue entregar paz y tranquilidad a quienes la rodeaban, aunque tuvo que aprender a identificar a aquellas personas destructivas que solo sacaban lo peor de ella, tomando la sabia decisión de dejarlas atrás para proteger su propio proceso.

Hoy atraviesa una etapa de profunda sanación personal. Ha dejado de buscar la aceptación o el perdón de nada ni de nadie. Sabe perfectamente quién es, de dónde viene y hacia dónde se dirige. Ha decidido transformarse y quererse con una fuerza tan inquebrantable que haga temblar a sus propios demonios. Reconoce que tiene la capacidad de hacer mucho más de lo que ha hecho hasta ahora, y por eso continúa avanzando, consciente de que cuando se actúa desde la verdad absoluta, se cambian las perspectivas, se transforma el entorno y se sana el alma.