Dentro del bosque

Rebelde, agradecida, impaciente, pero fue una superviviente. De muy joven no era agraciada; en la adolescencia fue cogiendo brillo, color y una luz especial que no supo valorar. Por culpa de su incapacidad de amarse, se adentraba en bosques oscuros donde conoció a un lobo. Era encantadora con los animales y los niños; desde pequeña todos se acercaban a ella, y ella soñaba con un amor para toda la vida, con hijos y con cortinas diseñadas por ella. Desde los quince años cosía, montaba bolsos de marcas, una de ellas Erik Gales y Loewe. Pero solita diseñó su propio mono de leopardo con cadenas doradas; le encantaba y le encanta la costura, su sueño fue tener hijos y tejer su propia ropa. Pero solo pudo hacer eso: soñar y comprarse su propia cabañita. Tuvo dos hijas preciosas, se parecen a Blancanieves, pero en el amor no le fue como ella quiso, y en busca de un amor se adentró en el bosque, donde un lobo la vio y se enamoró de su manera de ser. Ella lo quería tanto que se convirtió en su guardián, el lobo feroz decían. Le enseñó cómo defenderse; una vez por accidente la mordió, pero es un lobo, no puede castigarle por ello. La chica siguió a su lado y juntos inventaron y crearon su propio refugio, donde ella se fue aislando más, hasta quedar dentro del bosque y no querer salir. Cuenta la leyenda que de día era un hombre y que tuvieron un hijo que se dejaba ver de día. Algunas lenguas decían que era el lobo y otras que era su pareja. Lo que fue pasando fue lo que suele pasar en la naturaleza: pelear como salvajes, huir, llorar y luchar. Nunca se supo qué pasó de ella, si él intentó comérsela o ella lo llevó al encierro eterno. Fuera lo que fuese, el lobo le enseñó que el dolor podía soportarse y que era capaz de transformar el odio en amor y el amor en obsesión. Nada tenía sentido, pero pudo llegar a conocer tanto de los sentimientos que hoy se dice de ella que no fue lo suficientemente buena para cuidar de él ni él lo suficientemente malo por morderla. Solo son chismes, la verdad solo la sabe ella. Un ogro pasaba por allí odiando a esa chica, decía que estaba maldecida, que todo lo que tocaba lo dañaba... Otros dicen que tuvo mala suerte y que no supo a tiempo elegir el camino correcto. ¿Y tú? ¿Qué piensas tú de esta historia?